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Tus manos pueden ayudar

        En muchas ocasiones escuchamos a nuestros abuelos expresar que la sociedad actual es  individualista y que se ha perdido el sentido de comunidad que unía a los pueblos en el pasado. Ante esta perspectiva el trabajo voluntario puede hacer una diferencia con los problemas sociales y de salud. Estas situaciones afectan a un número significativo de personas en Puerto Rico a la vez que puede dar nuevo sentido a su vida.

       Si se toma conciencia del potencial que existe en el trabajo voluntario, se pueden atacar los problemas sociales y colaborar con los asuntos de salud de forma efectiva. Un ejemplo de una situación que requiere atención son las personas que padecen la enfermedad de Parkinson. El apoyo, la comprensión y el cuidado adecuado son elementos importantes para cada uno de los pacientes.   

 Los asuntos cotidianos como tomar café, vestirse y entrar a sus hogares pueden ser grandes retos diarios tanto para sí mismo como para sus cuidadores, familiares y amistades. Todo el que tenga el deseo puede ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes de Parkinson aportando de sus recursos y a través del trabajo voluntario.

Existe una necesidad de crear conciencia para identificar  una gran cantidad de pacientes que no han sido diagnosticados. En muchos casos, las personas con Parkinson son funcionales y la gente que les rodean no se percata de que padecen la enfermedad. Se estima que existen miles de pacientes no identificados por la dificultad que conlleva el diagnóstico.

Al presente, existen varias organizaciones que le ofrecen apoyo y alternativas a los pacientes de Parkinson.  Un ejemplo de estas es la Asociación Puertorriqueña de Parkinson, localizada en el municipio de Carolina.          

        En muchas ocasiones, el contacto directo con la realidad que viven las personas con la enfermedad es lo que lleva a una persona a cobrar conciencia y a tomar acción, uniéndose como voluntario o iniciando un grupo de apoyo. La necesidad de recursos y voluntarios que puedan aportar su tiempo es apremiante, ya que en Puerto Rico existen más de 25,000 pacientes de Parkinson, de acuerdo a las cifras de la Asociación Puertorriqueña de Parkinson.

            Son muchas las maneras en que los voluntarios pueden involucrarse, como orientando al público en ferias de salud, realizando labores administrativas, realizando llamadas y haciendo envíos por correo, tareas que requieren un compromiso continuo. La Asociación Puertorriqueña de Parkinson cuenta con el programa de Voluntarios Educadores sobre el Parkinson, para amplificar  la labor de concienciación sobre la enfermedad, apoyar a los profesionales de la salud y fortalecer los grupos de apoyo a pacientes y cuidadores. 

            Desde hace 17 años la Asociación Puertorriqueña de Parkinson trabaja por mejorar la calidad de vida de los pacientes de Parkinson, sus cuidadores y sus familias desarrollando iniciativas de educación y ofreciendo servicios profesionales de orientación y terapia alrededor la Isla. Para más información llame al 787-768-5565.

Por Pablo Rehbein Muñoz